En el mundo actual, Tragaluz se ha convertido en un tema de gran relevancia e interés para muchas personas. Se ha convertido en un punto de discusión y debate en diferentes ámbitos, ya sea en el ámbito personal, profesional o académico. El impacto de Tragaluz se ha hecho sentir en la sociedad de manera significativa, generando opiniones encontradas y desencadenando investigaciones y estudios que buscan profundizar en sus implicaciones. Desde sus inicios, Tragaluz ha capturado la atención de millones de personas en todo el mundo, despertando un interés genuino y motivando a profesionales y expertos a abordar sus diversas facetas y dimensiones. En este contexto, es importante explorar a fondo el papel de Tragaluz en la actualidad y su influencia en la vida cotidiana, así como reflexionar sobre su proyección en el futuro.
Un tragaluz, claraboya (palabra proveniente del latín clarus y via), lucerna o lucernario es una ventana o vano situada en el techo o la parte superior de una pared, utilizada para proporcionar luz a una habitación.
Al situarse en un tejado, la iluminación es muy superior a la de una ventana. A pesar de ser por lo general pequeño y abarcar un espacio por el que puede pasar con dificultad una persona, ilumina más que una ventana normal y ventila el ambiente. Cuando hablamos de una claraboya en una nave gótica, podemos usar el término claristorio.
También hay otros sistemas, como los tubos de luz –que permiten llevar luz solar a habitaciones– que no están situados justo bajo el techo.
Una evolución de los tragaluces o claraboyas son los llamados tubos de luz (light pipes o sun tunnels en inglés). El tubo de luz es un captador de la luz solar natural en forma de tubo que la transmite al interior de una vivienda mediante un difusor. Suele ser un tubo de metal, por ejemplo, de aluminio, y está cubierto interiormente por cristales que actúan como elemento difusor de la luz.