La importancia de Agudeza visual en la sociedad contemporánea es innegable. Ya sea que se trate de un tema de actualidad, una figura destacada, un fenómeno cultural o un concepto fundamental, Agudeza visual desempeña un papel crucial en nuestra vida diaria. En este artículo exploraremos diferentes aspectos relacionados con Agudeza visual, desde su impacto en el ámbito personal hasta su influencia en la esfera global. A través de un análisis detallado, buscamos comprender la relevancia y la trascendencia de Agudeza visual en la actualidad, así como su evolución a lo largo del tiempo. Asimismo, examinaremos su papel en diversos contextos y su interacción con otros elementos de la sociedad. A través de este recorrido, esperamos arrojar luz sobre la importancia y la complejidad de Agudeza visual en la sociedad contemporánea.
La agudeza visual es la capacidad del sistema de visión para percibir, detectar o identificar objetos especiales con unas condiciones de iluminación buenas. Es, por tanto, un indicador de la función visual. Para una distancia al objeto constante, si el paciente ve nítidamente una letra pequeña, tiene más agudeza visual que otro que no la ve.
Se basa en los siguientes fundamentos:
En óptica optométrica, para calcular la agudeza visual de un paciente lo que se hace es someterlo a un examen en el que tendrá que superar distintas pruebas visuales. Estas se dividen en dos grandes grupos: aquellas que tienen en cuenta la visión de lejos y las que valoran la visión de cerca.
Se considera que una persona posee una agudeza visual normal cuando es capaz de discernir contornos nítidos separados a una distancia mínima de 1,75 mm desde una distancia de 20 pies (aproximadamente 6 metros). Esto equivale aproximadamente a la capacidad de apreciar detalles con un diámetro angular de 1' (un minuto de grado sexagesimal).
El test de Snellen y otras pruebas similares se basan en este principio.
Para figuras tridimensionales o en relieve, el paciente se somete a exámenes de agudeza visual estereoscópica.
Dentro de esta se pretende valorar no solo la capacidad de distinción de letras, sino también evaluar la capacidad lectora para interpretar un texto continuo. Actualmente existen diferencias entre los distintos tests en cuanto a optotipo, medida de letra, separación, distancia de uso, etc. En 1988 el "Visual Function Comittee of International Council of Ophtalmology" publicó unos estándares para homogeneizar las cartas de lectura. Desde entonces se han diseñado cuatro tests bajo estas indicaciones:
Además de estos tests estandarizados existen otros que también son de uso en la práctica clínica:
Radner, W. (2017). Reading charts in ophthalmology. Graefe's Archive For Clinical And Experimental Ophthalmology, 255(8), 1465-1482. doi: 10.1007/s00417-017-3659-0 Near vision examination in presbyopia patients: Do we need good homologated near vision charts?. Eye And Vision, 3(1). doi: 10.1186/s40662-016-0061-7 Miguel Vallejo Bermejo. Actualización en Test de Rendimiento en Lectura en Baja Visión. Universidad de Valladolid - Facultad de Medicina. Máster en Rehabilitación Visual 2015-16. En Valladolid, a 25 de junio de 2016
Detectar a tiempo posibles problemas de agudeza visual en niños (aproximadamente de los 6 a los 12 años de edad) resulta esencial para evitar futuras alteraciones en la vista que deriven en problemas oculares como el estrabismo o la miopía, que afectan al 6% de los niños.
En esta etapa, las dificultades visuales crecen y se desarrollan exponencialmente. Sin embargo, hay ciertos puntos que indican problemas en la agudeza visual en estas edades:
Si estos síntomas se presentan, es recomendable realizar valoraciones de agudeza visual al niño. Un factor a considerar para aplicar estas pruebas es la edad del niño, pues ésta será proporcional a su grado de implicación, capacidad y disposición hacia los test. Por otra parte, las pruebas se realizarán en los dos ojos del niño, tapando lo que no esté siendo examinado en el momento. Esto se debe a que, para diagnosticar o extraer una conclusión específica es necesario tener información de cada ojo por separado.
Test de preferencia visual en niños: Esta prueba se realiza a niños de 6 meses hasta 2 años. El/La niño/a verá una especie de láminas de color gris delante suya que tienen, a sus lados, líneas blancas y negras. A medida que la prueba avanza, estas líneas se van haciendo más delgadas y finas (van apareciendo de forma intermetente y aleatoria). Para adaptar la prueba al niño, se emplearán guiños que aumentarán su concentración y capacidad de entendimiento de la prueba. Para evaluar su agudeza visual, se mirará hasta cuánto el niño puede distinguir las líneas. Cuando éstas aparezcan el niño moverá su cabeza en dirección al nuevo elemento incorporado, en este caso, las líneas. Así pues, cuando ya no se muestre ningún movimiento de cabeza, la valoración concluirá su grado de agudeza en función de la separación más fina que se ha podido percibir por el sujeto de la prueba. Cabe remarcar que, para adaptar la prueba a estas edades, deben disponerse de recursos como juguetes para captar la atención y el interés. En toda la prueba es importante, según los expertos, la rapidez con la que se realiza, de esta forma se dispondrá de la máxima concentración posible.
Test de Pigassou en niños: El niño verá varios dibujos que le resulten atractivos, sencillos y poco extraños. El tamaño de éstos se irá reduciendo progresivamente. A medida que este proceso avanza, el niño deberá señalar e identificar con palabras lo que está viendo. Debido a su corta edad, en muchas ocasiones no se describirán las figuras con una máxima claridad (a menudo emplean comparaciones, asociaciones con figuras geométricas o con personajes de películas y TV), pero sí es necesario que el niño reconozca bien aquello que está viendo. Cuando las figuras sean demasiado pequeñas para el niño y éste ya no reconozca lo que se le muestra, el test de Pigassou habrá terminado.
E de Snellen en niños: Sólo se realizará si el niño supera los 3 años de edad y éste dispone de una buena actitud de cooperación con el especialista. La prueba consiste en la muestra de una letra E que va cambiando su posición y tamaño. El niño debe indicar esta posición de la forma más comprensible posible y con los recursos que sea capaz. Para facilitar esta comunicación, puede haber cartulinas o piezas de madera que el niño puede utilizar para explicar la posición que está viendo.