En este artículo vamos a abordar el tema de Barbarismo, el cual ha suscitado un gran interés y debate en diferentes ámbitos. Barbarismo es un tema relevante que impacta en la vida cotidiana de las personas, tanto a nivel personal como a nivel global. A lo largo de los años, Barbarismo ha evolucionado y generado diversas perspectivas y opiniones, lo que ha provocado un sinfín de discusiones y análisis sobre su importancia, implicaciones y posibles soluciones. Por tanto, es fundamental profundizar y entender la complejidad de Barbarismo para poder formarnos una opinión informada y contribuir al diálogo sobre este tema. En el presente artículo, exploraremos diferentes aspectos de Barbarismo y analizaremos su impacto en la sociedad actual.
Barbarismo, según el punto de vista normativo reflejado en el Diccionario de la lengua española (DLE) de la Real Academia Española (RAE), «es una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios». Este concepto de barbarismo incluye extranjerismos no incorporados totalmente al idioma.
La palabra barbarismo también puede ser sinónimo de falta de cultura en el coloquio (véase Español coloquial), como por ejemplo pronunciar la letra "g" como la letra "y" a imitación de su pronunciación en el idioma inglés. Dónde termina el barbarismo y dónde comienza el extranjerismo es una línea muy delgada y depende mucho de la influencia los medios de comunicación de cada país.
Los barbarismos pueden ser prosódicos, morfológicos y sintácticos, según afecten a la prosodia, morfología o sintaxis. Los barbarismos acaban a veces siendo aceptados por los órganos reguladores normativos, ya que su uso se generaliza a todos los registros e incluso a la literatura; p. ej.: control (del francés contrôle), hoy aceptado y antiguamente considerado barbarismo.
Ejemplos de expresiones que pasan por barbarismos son:
Otros barbarismos serían los casos de palabras que deben escribirse separadas; por ejemplo, la expresión osea, que debe escribirse o sea.
También se consideran barbarismos decir más mejor o más peor porque "mejor" y "peor" son comparativos de "bueno" y "malo", respectivamente. Para enfatizar dichos comparativos deben emplearse los auxiliares mucho... o ...todavía. Aplica igualmente a los comparativos mayor y menor (de grande y pequeño respectivamente) y superior e inferior (de alto y bajo). En estos últimos el auxiliar mucho se sustituye por muy (muy superior o muy inferior).